Rubén Cedeño

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ENTREVISTA
A
RUBÉN CEDEÑO



Por Dana Nicola

1- ¿Desde cuándo compones? He sabido que a los 10 años ya se canta en tu escuela una canción hecha por ti, cómo fue eso, de qué se trataba la canción?

La primera canción que compuse en mi vida se llama “Cristóbal Colón”. La compuse en la Escuela Primaria “Ramón Pompilio Oropeza” que está en “Los Chaguaramos” en Caracas, cuando cursaba cuarto grado y tenía 10 años. La estrené el 12 de Octubre del año 1962 en un acto cultural de la escuela ante todo el alumnado y el personal docente. La pieza no tiene partitura pero me acuerdo de ella perfectamente, a ver si me animo y la escribo.

2- A los 17 años ganaste un concurso liceísta con un aguinaldo ¿Cómo fue eso? ¿Está ese aguinaldo entre los editados?

Si así fue, me gané el primer premio del “Festival de la Canción Liceísta” en el “Liceo de Aplicación” de Caracas, donde estudié el cuarto y quinto año de bachillerato, que por cierto un poco bastante a disgusto, porque el “Servicio de Orientación” sicológica que lo bauticé de “desorientacion” me habían sacado de la “Escuela Normal Gran Colombia” donde me quería graduar de Maestro, que era la ilusión más grande de mi vida y nunca lo obtuve, porque a los psicólogos se les ocurrió que no servía para ser maestro. Es tanta mi frustración en este sentido que todavía ando buscando un instituto que me lo quiera dar aunque sea “in honoris causa”. Cuando alguien me dice que es Maestro, no sabes la envidia que me da, me repito dentro de mi: “el es maestro y yo no; quiero ser maestro”. Bueno volviendo al tema, de este aguinaldo nunca escribí su partitura, ya que mis conocimientos musicales para ese entonces no me daban para eso. La pieza se llama “En el Portal de Belén” y tiene un corte muy académico, no está en ritmo de aguinaldo, no creo que se pueda popularizar. Vamos a ver si un día de estos lo escribo.

3-¿Y de allí en más? ¿Compones regularmente para tus clases de música?

Si, me acuerdo que hubo una época que así como hoy me la paso escribiendo libros, en ese entonces me la pasaba componiendo todo el día. Siempre tenía una melodía en los labios que estaba creando. Si la consideraba buena la memorizaba y la escribía, si no la dejaba pasar y la perdía. Veía cualquier letra y dentro de mí ya me sonaba la melodía o si no creaba poesía y música simultáneamente. Así le escribí canciones al heladero de la escuela de música, a la gente que me trataba de hacer daño, pero no para insultarlas sino para perdonarles. De esta forma nació la canción “Mi perdón” entre otras.

4- Tus canciones para niños tiene una fuerte influencia del folklorista Abilio Reyes ¿por qué?

Si y no. Los compositores que más me influyeron para la creación de mi música para niños fueron Blanca Estrella de Méscoli, Conny Méndez y Abilio Reyes. De Blanca Estrella aprendí a realizar partituras con cuadratura perfecta y con introducciones, tonalidades, ritmo y tiempo muy contundente, que los niños las capturaran instintivamente, para que no se desafinaran ni perdieran el tiempo ni el ritmo durante su interpretación. De Conny Méndez aprendí la gracia que debían tener las letras y de Abilio Reyes capté la simplicidad de las melodías y que los niños se las pudieran aprender la primera vez que las escucharan. Mis obras con más influencia de Abilio sin copiarme de él fueron “Esquema Musical I y II”.

5-Algunas de tus canciones se toman como ejemplo en el Instituto Kodaly en Hungría, a qué se debe esto, ¿tú estudiaste en Hungría? ¿tiene que ver esto con esa etapa?

Si estudié en Kecskemet, una ciudad muy apacible que dista unas tres horas en tren desde Budapest. Allí estudié en el Conservatorio de Música Kodaly, que es un famoso método de pedagogía musical creado por el propio compositor Zoltan Kodaly. Llegué a Hungría cargado con mi música, entre ella un merengue húngaro llamado “Tomando Cherezyne” en tiempo de 5/8, que a casi todos los profesores del conservatorio les llamó mucho la atención y la usaban como los pocos ejemplos de música en este compás que conocían. No sabían que en Venezuela la mayoría de nuestros merengues bien escritos están en este tiempo que graciosamente llamamos “cojo”. De la “Misa de mi Tierra” les encantó el “Canto Indígena” que era un ejemplo vívido de música “hexacordal”; a los músicos húngaros esas excentricidades les encantan y tú te imaginarás el éxito que tuve allá con lo excéntrico que soy, entre otras cosas, vegetariano y metafísico, ya eso bastaba. El éxito fue tan grande que hasta la televisión y el periódico vinieron ha hacerme entrevistas y a que les interpretara mis piezas con el “cuatro”, instrumento típico venezolano.

6- ¿Cómo te surge la idea de hacer una Misa con ritmos venezolanos y cómo fue aquel estreno con mil niños cantando? ¿Cómo es que pudiste implementarlo?

Trabajando en el colegio “Calicanto” con Alicia Navarro Sterne casada con un alemán, un día me trajo de Alemania la partitura de una misa para niños que se tocaba con instrumentos Orff. En vista de mi disposición a montarla me trajeron todos los instrumentos de Alemania. Luego de su estreno en la Catedral de Maracay me dije: ¿y por qué no hago un misa Venezolana para niños? En esos días desencarnó repentinamente Abilio Reyes el mejor Folklorista de Venezuela, vi allí el motivo para hacerle una misa folklórica y como él trabajaba tanto con niños todo estaba como dado. Así fue como me puse manos a la obra. En ese año se celebraba el “Año Internacional del Niño” y el “Instituto Nacional del Menor” para el que trabajaba, tenía la responsabilidad de realizar los actos oficiales y tomaron la Misa como el inicio de las celebraciones. Participaron en su interpretación todos los Jardines de Infancia del Área Metropolitana de Caracas, eso era niños por todos lados. En vista de que el Cardenal la iba a oficiar, hasta el Presidente de la República se movilizó.

7-Cuando creaste la Cantata Infantil Simon Bolívar desempeñabas un cargo oficial relevante en tu país. ¿Era componer obras como la Cantata parte de tu trabajo o es a ti que te surge esto? No es fácil coordinar a niños tan pequeños para hacer algo así, ¡¿cómo se logra eso?!

Cuando hice la “Cantata Infantil Simon Bolívar” estaba en la cumbre de la carrera de esa faceta de mi vida, pero hacer obras de esa magnitud no era parte de mi trabajo, lo hacía porque me surgía de adentro, nadie me las pagaba, pero por supuesto eso me permitía mantenerme en el puesto que ocupaba, no porque cumpliera un horario y me portara bien en el trabajo, sino porque hacía algo que nadie más lo hacía en mi país, y creo que muy pocos lo han hecho en otros países. De todas formas con el tiempo descubrí que eso no me hacía mantenerme en el puesto porque fui despedido de él sin motivos, sólo por reducción de presupuesto, y sucedió en el momento de mi mayor productividad musical. Pero creo que Dios necesitaba esa productividad en otro ámbito de la vida y es lo que estoy haciendo ahora, exteriorizar escribiendo una Enseñanza que a la gente le hace falta para dejar de sufrir y ser un poco más felices.

8- Tu obra es toda “muy venezolana”, ¿por qué tienes tanto folklore siendo un académico de formación?

Mira, eso no lo sé. Dentro de mi se esconden muchas cosas que todavía no me las explico, a ratos soy un hindú meditador y filosófico, en otros momentos soy un noble académico y de allí es de donde me sale el conservatorio de música; y por último creo que también tengo por allí no muy bien escondido un negrito faramallero de arepas, caraotas y arroz. Siempre me he considerado del pueblo, con lentejuelas, pero pueblo al fin y al cabo. No toda mi obra es folklórica, mis canciones a los Maestros Ascendidos no lo son, tienen un tinte un poco académico. Tengo piezas dedicadas a Colombia en la forma musical de Cumbia, a la República Dominicana en la forma de Merengue. También tengo piezas de música egipcia, islámicas, budistas y cada una de ellas en los tiempos y ritmos propios de sus países de origen.

9- Cuéntame por favor qué es un aguinaldo.

El aguinaldo es una forma musical divertidísima, muy venezolana, única en el mundo, que se estila cantar en la navidad; están dedicados algunos de ellos a lo divino y es narrando o comentando el nacimiento de Jesús. Su compás es muy caribeño de 5/8, alegre y si se quiere un poquito bullanguero, ya que se acompaña con cuatro, tambora, maracas, charrasca y si se quiere se le mete piano.

10- El aguinaldo “¡Qué Navidad!” es una pieza muy popular en Venezuela, ¿recuerdas en cuál Navidad lo compusiste?

Bueno, no es que “Qué Navidad” sea como el Himno Nacional de Venezuela, nada que ver, pero para mi es muy grande que se haya podido considerar parte del repertorio clásico de la Navidad Venezolana, era algo que quería, que algo mío, compuesto por mi, fuera como parte del folklore del lugar donde había nacido y Dios me lo concedió. Soy creyente, pero no soy de los que están pidiendo milagros y prodigios a Dios a cada instante, casi nunca lo hago, y me valí de eso para decirle a Dios y a la Virgen cuando terminé de componer “Qué Navidad”: “Nunca les pido nada, así que háganme el favor de que este aguinaldo se haga famoso”. Dios y la Virgen de Coromoto me escucharon y el milagro se hizo, en cada Diciembre suena bastante.

 


11- Tienes muchísimas composiciones, ¿cuál te ha conmovido más?

De todo lo que Dios me ha permitido componer lo que más me da placer interpretar y escuchar es todo, si no me gustaran algunas piezas no las hubiera compuesto. Cuando compongo algo que no me gusta lo voto. Si algo que hago no me gusta a mi, cómo le va a gustar a los demás. Pero si me preguntas que dentro de lo que me gusta, qué es lo que más me gusta, te puedo decir que: el “Ave María Tropical”, la “Canción Universal”, “Mi Barquito de Papel”, “El niño Cósmico”, “Siete Canciones Japonesas”, “Maestra Linda”, “Tomando Cseresznye”, “Qué Navidad” y la “Canción Simple”. Creo que todo lo que he hecho me gusta.

11- Cuéntame algo sobre los Merengues; porque compusiste varios.

Qué te puedo decir, que es la forma musical más alegre de mi país. Pero cuando me refiero al merengue, no lo confundas con lo que hoy en día se oye por la radio popularmente. Si, a lo que me refiero es una forma musical alegre, pero elegante con poesía, contenido, que tiene una historia que se remonta al siglo diecinueve y en su forma están involucradas las tres culturas que conforman nuestro folklore: la india, la negra y la española. Te juro que me siento distinguido cuando compongo un merengue o veo una de mis partituras de merengue compuestas en 5/8 igual al tiempo del aguinaldo, me parece que la da cierta distinción y no lo confunde con algo vulgar. He compuesto algunos merengues de esto finos como te digo; el más paquete de todos es “Tomando Cseresznye” dedicado a Hungría y que en su momento tuvo éxito en este país, ya que mezcla la idiosincrasia venezolana en castellano con palabras en húngaro. No sabes lo que me divirtió componerlo y lo feliz que me hace cantarlo.

12- Conny Méndez al escuchar el “Yo Soy Perfecto” lo convirtió en el Himno de la Metafísica, Cuéntame, ¿eso cómo fue?, ¿cómo se te ocurre hacerlo?

Bueno, no compuse el “Yo Soy Perfecto” para que fuera el Himno de la Metafísica. Lo compuse para el coro del Liceo Francisco Fajardo donde trabajaba como director de esta agrupación, y se los hice primero que nada bien fácil para que ni ellos ni yo pasáramos trabajo montándolo y que sonara bien y rápido con un mínimo de esfuerzo, y además de eso utilizando una letra que me parecía algo atrevido, medio surrealista, con contenido de la filosofía que apenas despuntaba en Venezuela en ese momento y era la Metafísica; te estoy hablando de 1970. Una noche se le hizo en el Edificio D´Ambrosio de la Avenida Baralt de Caracas una despedida a Katiuska que se iba a vivir a los Estados Unidos, ya le había diseñado una joya que le regalamos, en oro, y Conny la declaró el Símbolo de la Metafísica. Mientras estábamos en la reunión le dije a Conny lo que había compuesto, y me dijo que quería escucharlo. Con la gente que estaba allí de forma improvisada les dije como tenían que cantarlo y se oyó en un instante y eso le fascinó a todo el mundo; y nada, Conny lo declaró el “Himno de la Metafísica”. En una gran reunión que se hacia los Días de Acción de Gracias me pidieron que lo hiciera sonar con todo el público reunido y esto fue en el Auditorium de la Cruz Roja, y fue el éxito. Ya en el siguiente año se hizo en la Concha Acústica del Parque del Este con miles de personas.

13 – ¿Componías canciones para Lucy Littlejhon? ¿Cómo llegas a eso? ¿Qué canciones eran?

No, jamás le compuse una canción a Lucy Littlejhon, la Directora del Puente la Libertad en los Estados Unidos. Pero sí te confieso que estaba loco de que ella escuchara lo que le componía a los Maestros; y sucedió. Llegué a Long Island al Seminario que se hacía todos los Diciembres para recibir el Espíritu Envolvente, corría el año de 1984 y el pianista no se qué le paso, no llegó y me dije: “esta es la mía”. Le dije a María Luisa Rodríguez, que mi persona no era pianista, pero que tenía cinco años de estudio de piano, más todos los conocimientos de once años del conservatorio, y que si eso les servía para algo estaba a la orden. Y me dije para mis adentros: “de paso se los ofrezco completamente gratis”. Al pianista que no llegó le tenían que pagar. Me hicieron una audición con todos los directivos del Puente dentro de las cuales estaba Lucy. Bueno después de los exámenes tan rigurosos que pasaba cada año en el conservatorio tanto en Venezuela como cuando estudie en Europa, ¿que te voy a decir?, eso no era algo que me pusiera nervioso. Así que me le disparé todo mi repertorio de Canciones a los Maestros Ascendidos y terminé ese año siendo el pianista y cantante del Puente, cantando mis canciones y viviendo en la casa de Lucy Littlejhon.

14- Las canciones para los Maestros Ascendidos que has compuesto son probablemente únicas en su estilo de moderna alabanza e invocación, ¿hay en esto también algo de pedagogía?

En mis “Canciones a los Maestros Ascendidos” hay de todo, pedagogía, energías, radiación y otras cosas más. En cada una de ellas he tratado que su letra diga y enseñe quién es el Maestro a quien está dedicada, que capture su energía e irradie a los que la interpretan y escuchan la radiación de ese ser de Luz.

15- Algunas de tus Canciones son mántricas, ¿esto tiene que ver con tus muchos viajes a oriente?

Si, todas mis canciones son mántricas, tanto las místicas dedicadas a los Maestros Ascendidos como las infantiles y populares. Todas las he compuesto tratando que penetren al inconciente dejando un mensaje positivo, cargado de Luz, Esperanza, Fe, Energía Positiva, para eso las compongo para más nada, no las he hecho para hacerme famoso, eso no me interesa.

16 -En el año 1978 ganas un premio de nivel nacional con un vals que se llamó "Nora" dedicado a tu mamá. ¿Está editado el vals? ¿Lo has grabado? ¿Por qué un "valse"?

El valse Nora está escrito con solo la melodía, ni siquiera esta armonizado, ni caligrafiado y mucho menos editado ni grabado. Casi todos los compositores académicos venezolanos han compuesto un valse para piano incluyendo a Teresa Carreño con su Valse “Teresita” ¿y por qué no iba a componer uno? Un día se apareció en la casa un muchacho inédito, amigo de mis hermanos, diciendo que quería participar en un concurso de música y preguntaba que entre tantos músicos que éramos si alguien tenía algo para cantar y le di ese valsecito que tenía por allí dedicado a mi mamá, y me olvidé de eso, no le di importancia. Cuál sería la gran sorpresa cuando días después se apareció el mismo joven pero diferente, muy laureado, con diplomas, placas y notas en los periódicos, habíamos ganado. Después de esto él se hizo un artista muy famoso de la televisión.

16- ¿Cuál es la labor de un compositor? ¿Qué crees que puede aportar alguien que compone música?

Un compositor tiene que hacer buena música, bien compuesta, con conocimiento de la armonía tanto tradicional como contemporánea, dominio del ritmo, las formas musicales y estilos. Luego de esto que lo que componga guste. Sé que a los compositores contemporáneos esto no les importa, pero a mí sí, y muchísimo. Si se hace una canción que sea pegajosa que le guste a todos, que deje un mensaje positivo, una energía con mucha Luz dentro del cuerpo.

17- Hay una Canción que tú  “la pediste”… me refiero a la “Canción Universal”, cuéntame qué fue lo que pasó.

Después que me gradúe en Hungría del sistema Kodaly, me di una vueltita por algunos países de Europa y fui a tener a Dinamarca solamente por conocer algo de los lugares donde estuvo Andersen. No tenía mucho tiempo, la Profesora Rugeles me estaba esperando en Dusseldorf en Alemania para que fuéramos a la Catedral de Chartres en Francia, con motivos netamente metafísicos debido a sus grandes misterios. Así que la ida a Copenhagen era así como entrada por salida. No faltaba nada para que el tren saliera de la estación de Copenhague de regreso a Alemania entrando por Hamburgo, pero me moría si no conocía la casa de Hans Christian Andersen. Corriendito por aquí y por allá llegué. Me paré al frente a la casa de Andersen y en medio de una lluviecita un poco fastidiosa, la angustia de perder el tren, y la emoción, miré al cielo y dije “Dios mío regálenme una canción bien bella para recordar que estuve aquí”. Al ratico me comenzó a sonar la melodía en la cabeza y la comencé a anotar según el sistema Kodaly -que precisamente unas semanas atrás me acababa de graduar en Hungría de cómo utilizar ese sistema- que entre otras cosas con él se puede escribir música sin partituras. Nada, y eché a correr a la estación porque si no el tren me dejaba y de alero en alero, pórtico en pórtico me iba metiendo camino a la estación escribiendo partes de la letra para que no se me olvidara.

18- Has dicho que “La Canción Universal” expresa la síntesis de lo que tú quieres hacer…

Quiero que mi vida y la gente del mundo entero sea como la letra de la “Canción Universal” y por eso la compuse, a ver si algo de esto se logra. Que todo el mundo vaya por el mundo alegre por haber realizado la Divina Presencia de Dios en su corazón y que en vez de llevar armas en las manos para asaltar, para la guerra, lleven flores. Alguien que lleva una flor en la mano no puede hacerle daño a otro. Quiero que todo el mundo se abrace con el corazón abierto, sin intrigas, traumas, o cosas que esconder. Que las canciones que se canten tengan las radiaciones de los Siete Aspectos de Dios, de los Siete Rayos, y todo el mundo cante en vez de insultar, condenar, amenazar, y que estos cantos hagan iluminar la Tierra y se convierta e la Santa Estrella de la Libertad, que la gente sea cristalina sin palos ni escombros oscuros en su inconciente. Que toda esta pureza y alegría nos haga Ascender al cielo y nos armonice con el Cosmos y al fin haya paz en la Tierra; y sobre todo para los que cantan y sueñan, que puedan sembrar en las conciencias de los demás todo este logro de iluminación con sus interpretaciones. En síntesis esto es lo que pretendo conseguir con tantas charlas de metafísica que he dado y doy por el mundo. Si creen o no en los Maestros o la reencarnación, no me importa, lo importante es lo que te acabo de decir analizándote la letra de esta Canción Universal.

19- ¿Seguirás componiendo?

Si, me gustaría seguir componiendo aunque tengo tiempo que no lo he vuelto a hacer. Mi última obra fue la de “Kwan Yin” con letra en chino, cuando fui a la China la primera vez. Ahora quiero componer más fácil que antes. No quiero estar caligrafiando horas y horas partituras hasta la media noche como lo hacía antes, ni estar armonizando las piezas que tanto trabajo me dan, ya que todas mis composiciones -al menos la mayoría- las escribí con acompañamiento de piano, con todo el rigor académico de la leyes de la armonía tradicional. Ahora quiero componer popular, como hacen las bandas que escucha uno por la radio. Por allí me está asomando hacer cumbias, en el nombre de Dios vamos a ver si sale algo. Lo malo es que vivo escuchando óperas y sinfonías todo el día, no sé cómo me voy a inspirar para que me salga algo popular. Dios sabrá.




Rubén con Dana Nicola